Agile Mindset

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Agile Mindset

 

A lo largo de los últimos años, el término ‘Agile’ ha ido adoptando diferentes significados y ha ido incorporándose en múltiples contextos. No dejan de surgir herramientas y metodologías, con sus respectivos términos: XP, Scrum, Kanban, Trello, jira, Asana, Screenful, Microsoft Teams, Slack … y el término que más me gusta, ‘Kiss’ ( ¡Keep it simple, stupid! ), entre otros…

 

Son términos que, de forma implícita o explícita, llevamos usando mucho tiempo en entornos de Desarrollo de Software, pero que poco a poco han ido exportándose a otros ámbitos, como es el de Recursos Humanos. Es lógico, ‘Agile’ es un término que hace referencia a un conjunto de métodos y principios de aplicación en proyectos que precisan de rapidez y flexibilidad para adaptarse a condiciones cambiantes del entorno. Y esta realidad cambiante, en la que los requerimientos de los proyectos son inestables,  prácticamente es común a cualquier equipo y actividad.

 

Pero, ¿realmente somos conscientes de las implicaciones que conllevan las prácticas ágiles?

 

En esencia, el término ‘Agile’ trata de ayudarnos a interpretar la complejidad del entorno, y operar en su vorágine, mediante fórmulas accesibles. Las metodologías que empleemos pueden ser útiles, pero también se pueden volver incluso en contra del equipo, si previamente no hemos configurado una mentalidad individualidad y colectiva coherente con estas “formas de hacer”.

 

 

Voy a tratar de granular este concepto, pero más allá de centrarme en los detalles más técnicos o específicos del manifiesto “Agile” (cuyos valores y principios puedes leer más arriba), trataré de enfocar en aquellos aspectos esenciales, que pudieran ser transferibles a otro tipo de proyectos, en otros contextos que van más allá del Desarrollo de Software.  ¿O por qué no? También para gestionar determinados aspectos de tu carrera profesional o proyectos personales.

 

Las herramientas y metodologías pueden mejorar nuestra eficiencia, pero por sí mismas no son útiles si no existen unos cimientos sobre los que actúen. Lógicamente un equipo debe tener un sentido de propósito, unas habilidades y un estado de ánimo expansivo, que permita mantener los niveles de positividad y productividad requeridos para una buena gestión. Pero en este post, me centraré en reflexionar acerca de esas capas de mayor impacto,  que resultan críticas si estás pensando en implementar prácticas ágiles en alguno de tus proyectos: Creencias, Valores y Mindset.

 

 

Creencias

 

Las creencias son afirmaciones acerca del funcionamiento del mundo, de los demás o de mí mismo, que  damos por buenas, aunque objetivamente no podamos contrastar su validez. Para reflexionar acerca de las creencias, nada mejor que acudir a una de las teorías clásicas del comportamiento organizacional que, aunque fue expuesta en los 60, aún da mucho que hablar: Teoría X e Y de McGregor. En su obra “El lado humano de las organizaciones”, McGregor describe dos formas contrapuestas de pensamiento entre los directivos, que en términos generales pueden sintetizarse de la siguiente manera:

 

  • Teoría X: el empleado típico tiene aversión al trabajo, es indolente por naturaleza y evita cualquier responsabilidad.
  • Teoría Y: en condiciones normales, el trabajo puede ser una fuente de satisfacción. El empleado típico aprenderá no solo a aceptar responsabilidades sino a buscarlas.

 

Mucho se ha debatido acerca de este tema y no creo que la realidad esté tan polarizada ni que exista un patrón generalizado que aplique para cualquier situación o persona. Pero sí estoy seguro de que, si indagamos un poco en nuestro pensamiento más profundo, identificaremos si nos encontramos más próximos a uno de estos polos o al otro. Desde cada posición, la realidad que generaremos será muy diferente, más aun si eres el director del proyecto o equipo, ya que en de cada una de las posiciones, subyacen diferentes creencias adicionales. Estas creencias actúan como moldes mentales que condicionarán tu acción.

 

En las metodologías ágiles, prevalecen los individuos y sus interacciones sobre los procesos y herramientas. La aportación de talento sin miedo al error, la colaboración, la innovación y la creatividad forman parte del ADN de estas prácticas. La anticipación y la adaptación prevalecen sobre la planificación y el control. Todo esto suena muy difícil si tu predisposición mental se encuentra en el lado de la balanza próximo a la Teoría X.

 

Valores

 

Los valores son aquellos conceptos normativos que, de forma explícita o soterrada, se impregnan en el ambiente del equipo y motivan la forma de pensar, sentir y actuar de los individuos que lo forman y de la colectividad en su conjunto. Para evitar que la implementación de prácticas ágiles, supongan una fuente adicional de estrés hay que tener algunos muy claros:

 

 «El Pensamiento Alicia procede representándose un mundo distinto del mundo real, y no sólo esto, sino, lo que es más interesante, un mundo al revés de nuestro mundo, como es propio del mundo de los espejos» Gustavo Bueno.

Coraje: en términos del profesor Gustavo Bueno, evita el “Pensamiento Alicia”. En cualquier proyecto y dinámica de un equipo van a surgir problemas, desafíos, resistencias, cambios y un sinfín de dificultades. No debemos asociar el coraje a pesimismo, sino a aceptar las dificultades como algo natural e inevitable y cultivar la fortaleza  para poder superarlas cuando emerjan.

 

 

«No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso» Albert Einstein.

Curiosidad: la curiosidad nos permite cuestionar el entorno y hacernos las preguntas adecuadas para manejar una constante incertidumbre. Nos permite mostrar apertura a nuevas ideas, a aprender nuevas formas y desaprender las obsoletas. En un entorno inestable, se convierte en nuestro mejor protector frente al miedo. Dirige nuestro esfuerzo hacia conductas de aproximación al entorno, en lugar de evitarlo.

 

 

«Toda conducta, trátese de un acto desplegado al exterior, o interiorizado en pensamiento, se presenta como una adaptación o, mejor dicho, como una readaptación» Jean Piaget.

Adaptabilidad: la inestabilidad del entorno exige una constante adaptación y readaptación. No te desgastes con planificaciones exhaustivas y estrictos mecanismos de control porque la volatilidad del contexto los invalidará. La adaptación al cambio y una evolución rápida y continua, enriquecida por un feed-back constante, resulta mucho más operativa que el seguimiento de planes predefinidos.

 

 

«La vida es como una obra de teatro: no es la duración sino la excelencia de los actores lo que importa» Séneca.

Excelencia: enfócate en la colaboración con el cliente para maximizar la entrega de valor. Mientras que los requerimientos, de un producto o servicio final que inicialmente está indefinido, van a ir cambiando de manera ajena a tu control, el foco en la calidad de tu trabajo y en el feedback de la evolución del proyecto, sí está bajo tu control. Trata de evitar toda documentación superflua y excesivamente detallada que pueda mermar la generación de valor durante el proceso.

 

 

«La simplicidad es la máxima sofisticación» Leonardo Da Vinci.

Simplicidad: en un entorno acelerado en el que prácticamente cualquier verdad es provisional, si hacemos un pequeño esfuerzo, podemos llegar a reducir la ambigüedad a unas pocas cuestiones básicas. Ser capaces de desenmascarar estas nociones esenciales es una máxima a la que debemos aspirar.  La simplicidad, paradójicamente, nos permite encarar la complejidad de forma práctica, para continuar avanzando sin enredarnos en discusiones bizarras, que se convierten en bucles infinitos que nosotros mismos alimentamos. Esto no implica que el alcance de nuestros planteamientos deba ser superficial, o que no debamos someterlos a una revisión frecuente en base a los hechos que van aconteciendo.

 

Mindset

 

Mentalidad (Mindset) se refiere a un conjunto de creencias, valores, costumbres, métodos… que conforman el modo de pensar o enjuiciar la realidad de un individuo o un colectivo y que, por lo tanto, condicionan determinantemente sus decisiones y actuaciones.

 

Una mentalidad ágil (Agile Mindset) englobaría todos los aspectos mencionados anteriormente, pero además modulados por una atención focalizada en los eventos del presente, en forma de chequeo de impresiones constante. Sólo una mente atenta puede filtrar y corregir desviaciones. Desviaciones que se presentan no sólo en forma de alejamiento de los objetivos o la calidad perseguida, sino también en forma de patrones automáticos que nos infunde la inercia de lo cotidiano sobrepasando nuestra voluntad.

 

«¿No te das cuenta de que, una vez que dejas libre el pensamiento, ya no está en tu mano el llamarlo a la compostura, ni al decoro, ni a la tranquilidad, sino que haces todo lo que se te ocurre y sigues tus apetencias?» Epícteto.

 

 

Autor: José Manuel Calvo Cobo

Referencias Consultadas:

  • McGregor, D.M. (1960). The Human Side of Enterprise. En Yarhood, D.L. (1986). Public Administration, Politics and People: Selected Readings for Managers, Employees and Citizens, New York: Longman Publishing Group; 134-144.
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Posted in: Liderazgo y Gestión del Talento
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